¿Por qué falla ERAS? La coordinación transforma resultados
Un protocolo ERAS (Enhanced Recovery After Surgery) puede estar impecablemente escrito y, aun así, no alcanzar los resultados esperados. Una causa frecuente es la falta de coordinación entre las disciplinas que participan en la atención perioperatoria. El trabajo en equipo en ERAS convierte una lista de recomendaciones en una ruta clínica que el paciente realmente recorre.
Ayuno abreviado, carga de carbohidratos, analgesia multimodal, fluidoterapia dirigida y movilización temprana: cada elemento depende de profesionales distintos, en momentos diferentes, y una falla en la coordinación puede interrumpir la continuidad del protocolo.
En Guatemala y Centroamérica, donde muchos hospitales están dando sus primeros pasos con ERAS, entender esta dinámica marca la diferencia entre un piloto que se abandona a los seis meses y un programa que se sostiene.
En este artículo analizamos quién integra el equipo, qué aporta cada disciplina en cada fase perioperatoria, cuáles son las barreras más comunes y qué herramientas prácticas permiten que la colaboración deje de depender de la buena voluntad y se convierta en sistema.
Tabla de contenidos
- Por qué ERAS es, ante todo, un protocolo de equipo
- Quién integra el equipo ERAS y qué aporta cada rol
- Trabajo en equipo en ERAS a lo largo de las fases perioperatorias
- Barreras frecuentes en la colaboración y cómo superarlas
- Herramientas prácticas de comunicación y coordinación
- Cómo medir el impacto del equipo: auditoría y adherencia
- Preguntas frecuentes
Por qué ERAS es, ante todo, un protocolo de equipo
ERAS no es una intervención única, sino un paquete de entre 15 y 25 elementos basados en evidencia que se aplican antes, durante y después de la cirugía. Ninguno de esos elementos, por sí solo, explica los beneficios descritos en la literatura: menos complicaciones, recuperación más rápida de la función intestinal y estancias
hospitalarias más cortas. El efecto aparece cuando se aplican juntos y de forma consistente.
Esto tiene una implicación directa: ningún profesional puede «hacer ERAS» de forma aislada. El cirujano no controla el ayuno nocturno en sala; el anestesiólogo no decide si el paciente se levanta de la cama el día de la cirugía; la enfermera no prescribe la analgesia. El resultado clínico es la suma de decisiones distribuidas entre varias disciplinas.
La adherencia como variable clínica
Los estudios del ERAS Compliance Group han mostrado que los pacientes que reciben un mayor porcentaje de los elementos del protocolo presentan menos complicaciones postoperatorias y estancias más cortas que quienes reciben una aplicación parcial. En otras palabras, la adherencia no es un indicador administrativo: es una variable que se relaciona con la evolución del paciente. Y la adherencia, en la práctica, depende directamente del trabajo en equipo en ERAS.
Quién integra el equipo ERAS y qué aporta cada rol
El trabajo en equipo en ERAS comienza por definir quién participa. Un equipo funcional es interdisciplinario por diseño. Su composición varía según el hospital, pero los roles esenciales son los siguientes.
Cirujano y anestesiólogo: liderazgo clínico compartido
El cirujano define la técnica (preferentemente mínimamente invasiva cuando está indicada), evita drenajes y sondas innecesarios y respalda la realimentación temprana. El anestesiólogo es responsable de la fluidoterapia dirigida por objetivos, la prevención de náusea y vómito postoperatorio, la analgesia multimodal con ahorro de opioides y el mantenimiento de la normotermia. Cuando ambos comparten el liderazgo, el resto del equipo percibe que el protocolo es una prioridad institucional y no una iniciativa personal.
Enfermería perioperatoria: el hilo conductor del proceso
La enfermería es la única disciplina presente en todas las fases: consulta preoperatoria, preparación, quirófano, recuperación y sala. Por eso su rol en el trabajo en equipo en ERAS es estructural. Enfermería educa al paciente, verifica el ayuno y la carga de carbohidratos, controla la temperatura en quirófano, vigila balance hídrico, evalúa dolor, ejecuta la movilización temprana y registra cada elemento para la auditoría. En muchos programas exitosos, la figura del coordinador ERAS recae precisamente en una enfermera con formación perioperatoria.
Nutrición, fisioterapia y farmacia
El nutricionista realiza el tamizaje de riesgo nutricional y la prehabilitación nutricional en pacientes desnutridos. El fisioterapeuta diseña la prehabilitación física y acompaña la movilización postoperatoria. El farmacéutico clínico revisa interacciones, apoya los esquemas de analgesia multimodal y la profilaxis tromboembólica. Su integración formal, y no solo por interconsulta, eleva el nivel de cumplimiento.
El paciente y su familia como miembros activos
ERAS exige que el paciente participe: que llegue informado, que beba su carga de carbohidratos, que acepte levantarse temprano, que use el espirómetro incentivo. La educación preoperatoria estructurada convierte al paciente en un integrante más del equipo y reduce la ansiedad y la resistencia a las intervenciones.

Trabajo en equipo en ERAS a lo largo de las fases perioperatorias
El trabajo en equipo en ERAS no se ve igual en cada fase. Entender qué traspasos ocurren en cada momento permite anticipar dónde se pierde información.
Fase preoperatoria: alinear antes de operar
En esta fase confluyen la consulta quirúrgica, la valoración anestésica, el tamizaje nutricional y la educación de enfermería. El riesgo más común es la contradicción: el cirujano indica carga de carbohidratos y el servicio de hospitalización mantiene el ayuno «desde la medianoche» por costumbre. La solución es una orden preoperatoria única y estandarizada que todos conozcan. Es el primer punto donde el trabajo en equipo en ERAS se pone a prueba.
Fase intraoperatoria: comunicación en tiempo real
En quirófano, la coordinación entre anestesia, cirugía y enfermería instrumentista y circulante determina el control de fluidos, la temperatura y el tiempo quirúrgico. La Lista de Verificación de Cirugía Segura de la OMS ofrece un momento natural para confirmar los elementos ERAS: profilaxis antibiótica, estrategia analgésica, prevención de hipotermia y plan de sondas y drenajes.
Fase postoperatoria: sostener el protocolo en sala
Es la fase donde más se pierde adherencia, porque intervienen turnos distintos y personal que no siempre participó en la planificación. Aquí el trabajo en equipo en
ERAS depende de traspasos estructurados, metas diarias visibles (tolerancia oral, movilización, retiro de sonda vesical) y una enfermería empoderada para ejecutar el protocolo sin esperar autorización en cada paso.
Barreras frecuentes en la colaboración y cómo superarlas
La literatura sobre implementación de ERAS describe barreras que se repiten en hospitales de distintos países, y que resultan muy reconocibles en nuestro contexto:
Ausencia de retroalimentación. Cuando el equipo no ve sus resultados, pierde motivación.
Superar estas barreras exige tratar el trabajo en equipo en ERAS como una competencia que se entrena, no como un rasgo de personalidad del servicio.
- Resistencia al cambio y «así lo hemos hecho siempre». El ayuno prolongado y el reposo en cama siguen muy arraigados. Se aborda con educación basada en evidencia y con datos locales de resultados.
- Jerarquías rígidas. Si la enfermería no se siente autorizada a señalar una desviación del protocolo, esta pasa inadvertida. Un liderazgo que valida la voz de todas las disciplinas es indispensable.
- Rotación de personal. Los residentes y el personal de turno cambian con frecuencia. Se requiere inducción breve y repetida, no una capacitación única.
- Falta de un responsable. Sin coordinador ERAS, el protocolo «es de todos» y termina siendo de nadie.
- Ausencia de retroalimentación. Cuando el equipo no ve sus resultados, pierde motivación.
Superar estas barreras exige tratar el trabajo en equipo en ERAS como una competencia que se entrena, no como un rasgo de personalidad del servicio.
Herramientas prácticas de comunicación y coordinación
Existen herramientas concretas, de bajo costo, que fortalecen el trabajo en equipo en ERAS en hospitales con recursos limitados.
Comunicación estructurada: SBAR y briefings
La técnica SBAR (Situación, Antecedentes, Evaluación, Recomendación) estandariza los traspasos entre quirófano, recuperación y sala. Los briefings preoperatorios y debriefings al final de la jornada quirúrgica, de dos a cinco minutos, permiten confirmar el plan ERAS de cada paciente y detectar fallas del día.
Órdenes y rutas clínicas estandarizadas
Un set de órdenes ERAS preimpreso o electrónico reduce la variabilidad entre prescriptores. Una hoja de ruta visible en la cabecera del paciente, con metas por día, permite que cualquier miembro del equipo sepa qué se espera.
Reuniones periódicas del equipo ERAS
Una reunión mensual del equipo interdisciplinario para revisar casos, adherencia y complicaciones mantiene el protocolo vivo. Es también el espacio para ajustar procesos según la realidad del hospital. Sin esta revisión, el trabajo en equipo en ERAS se diluye con el tiempo.
Capacitación interprofesional
Formar a cirujanos, anestesiólogos y enfermería en el mismo espacio construye lenguaje común. Programas como TeamSTEPPS han mostrado que el entrenamiento conjunto mejora la comunicación y la cultura de seguridad en entornos quirúrgicos.
Cómo medir el impacto del equipo: auditoría y adherencia
- Lo que no se mide no se sostiene. La ERAS Society promueve la auditoría continua del cumplimiento de cada elemento y de los resultados clínicos. Para un hospital que inicia, se recomienda monitorear al menos:
- Porcentaje de adherencia global al protocolo por paciente.
- Cumplimiento de elementos clave: carga de carbohidratos, normotermia, analgesia multimodal, movilización el día de la cirugía, tolerancia oral temprana.
- Días de estancia hospitalaria.
- Complicaciones postoperatorias y reingresos a 30 días.
Compartir estos datos con todo el equipo, y no solo con la jefatura, cierra el ciclo: cada disciplina ve cómo su trabajo impacta el resultado del paciente. Ese es, en última instancia, el motor más poderoso del trabajo en equipo en ERAS.
Preguntas Frecuentes
¿Quién debe liderar el equipo ERAS en un hospital?
Lo ideal es un liderazgo compartido entre cirugía y anestesia, con un coordinador ERAS, frecuentemente una enfermera perioperatoria, que da seguimiento diario a la adherencia y a la auditoría.
¿Se puede implementar ERAS en hospitales con recursos limitados?
Sí. La mayoría de los elementos de ERAS no requieren tecnología costosa, sino coordinación, educación y estandarización. El trabajo en equipo en ERAS es justamente el recurso que más impacto tiene con menor inversión.
¿Qué papel tiene la enfermería en la implementación de ERAS?
Es el rol que da continuidad al protocolo: educa al paciente, ejecuta y registra la mayoría de los elementos postoperatorios y detecta desviaciones en tiempo real.
¿Cuánto tiempo toma consolidar un equipo ERAS?
Depende del hospital, pero suele requerir varios meses de capacitación, ajuste de procesos y auditoría antes de alcanzar una adherencia estable.
¿Quieres conocer cómo se aplica ERAS en hospitales de Guatemala?
Escucha el podcast Del Saber al Hacer, de Educación Continua de Servicios Quirúrgicos, con conversaciones sobre experiencias, retos y aprendizajes de profesionales que trabajan en la transformación de la práctica perioperatoria.
Sobre la Autora

Patricia Calán Flores
Gerente de Educación Continua en Servicios Quirúrgicos (SQ)
- Especialista en Educación: integrando la pedagogía moderna en la formación de profesionales de la salud.
- Cuenta con más de 25 años de experiencia profesional en el sector salud, liderando procesos de capacitación clínica avanzada


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