Movilización temprana postoperatoria: cuándo levantar, cómo evaluar y qué registrar
Una guía práctica para convertir la movilización postoperatoria en una intervención segura, medible y fácil de auditar desde el primer turno.
La movilización temprana postoperatoria es uno de los elementos más visibles del protocolo ERAS y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de sostener en la práctica diaria. ERAS, por sus siglas en inglés Enhanced Recovery After Surgery, es un conjunto de intervenciones perioperatorias diseñadas para acelerar la recuperación, reducir complicaciones y estandarizar decisiones clínicas antes, durante y después de la cirugía. La guía propone que el paciente se siente el mismo día de la cirugía; en el encamamiento, sin embargo, el cambio de turno, la falta de una meta escrita y los registros ambiguos pueden hacer que nadie sepa si el paciente caminó diez pasos, pasó a una silla o solo cambió de posición en la cama.
Ese vacío no es un problema de voluntad del personal. Es un problema de tres definiciones ausentes: cuándo se levanta al paciente, cómo se evalúa que puede hacerlo con seguridad y qué queda documentado de lo que efectivamente hizo. Sin esas tres respuestas, la movilización se convierte en el elemento con menor adherencia de toda la ruta ERAS, y la auditoría no puede demostrar lo contrario.
Este artículo está dirigido a enfermería perioperatoria y de encamamiento quirúrgico. Traduce las recomendaciones de la guía ERAS Society 2025 en criterios operativos: ventanas de tiempo, criterios de seguridad para iniciar y suspender, y un registro mínimo que resiste una auditoría de adherencia.
Al finalizar la lectura, podrá identificar la ventana recomendada para iniciar la movilización, aplicar una verificación rápida de seguridad y registrar la actividad de forma consistente entre turnos.
La pregunta clave no es si el paciente debe movilizarse, sino cómo convertir esa recomendación en una acción segura, repetible y documentada.
Tabla de contenidos
- Por qué la movilización temprana es un indicador, no una tarea
- Cuándo levantar: la ventana según la guía ERAS 2025
- Cómo evaluar antes de levantar al paciente
- Cuándo suspender la movilización
- Qué registrar: el mínimo auditable
- Barreras reales y cómo se resuelven
- Preguntas frecuentes
Por qué la movilización temprana es un indicador, no una tarea
El reposo prolongado después de una cirugía mayor no es neutro: acelera la pérdida de masa muscular, favorece la atelectasia, retrasa el retorno de la función intestinal y aumenta el riesgo tromboembólico. La movilización revierte parte de ese proceso, pero su valor dentro de ERAS va más allá del efecto fisiológico directo.
La movilización funciona como un indicador integrador de la ruta ERAS. Si un paciente logra levantarse el día de la cirugía, probablemente su dolor está controlado, la náusea fue tratada, no conserva dispositivos innecesarios y recibió indicaciones claras. Si no se levanta, la causa rara vez es solo falta de voluntad: puede haber analgesia insuficiente, sedación residual, sobrecarga de líquidos, miedo a caerse o ausencia de una meta escrita. Por eso, auditar la movilización permite revisar el desempeño de toda la ruta, no solo una tarea aislada.
Cuando levantar: la ventana según la guía ERAS 2025
La actualización 2025 de la ERAS Society para cirugía colorrectal electiva establece dos recomendaciones fuertes y concretas:
- Iniciar la movilización idealmente el mismo día de la cirugía.
- Mantener al menos 3 horas fuera de cama al día, desde el primer día postoperatorio hasta el egreso.
El segundo punto es importante para los servicios que aún usan protocolos basados en versiones anteriores de ERAS. La meta de 6 horas fuera de cama se redujo a 3 horas diarias porque la evidencia disponible no permitía confirmar una duración óptima. En la práctica, esto no significa movilizar menos, sino trabajar con una meta mínima más realista, sostenible y fácil de verificar en la hoja de enfermería.
Qué cuenta como movilización
No todo movimiento cuenta igual. Las escalas de movilidad hospitalaria distinguen niveles progresivos: actividad en cama, sedestación al borde de la cama, transferencia a silla, bipedestación por más de un minuto, caminar diez pasos, caminar distancias crecientes. Registrar “movilizado” sin especificar el nivel alcanzado hace imposible medir progresión y, en la práctica, equipara al paciente que giró en cama con el que caminó por el pasillo.
La meta del día de la cirugía
En cirugía mayor abdominal, el objetivo realista de la primera tarde es la sedestación al borde de la cama y la transferencia a silla, no la deambulación. Estudios prospectivos en cirugía gastrointestinal muestran que apenas la mitad de los pacientes logra movilizarse dentro de las primeras 24 horas.
Cómo evaluar antes de levantar al paciente
La evaluación previa toma menos de cinco minutos y previene el evento adverso que más frena la implementación: la caída del paciente en su primera deambulación.
Verificación hemodinámica y de signos ortostáticos
Antes de la primera movilización debe confirmarse estabilidad hemodinámica y respiratoria. Además de los signos vitales en decúbito, la medición de signos vitales ortostáticos —presión arterial y frecuencia cardiaca en decúbito, en sedestación y en bipedestación— identifica al paciente en riesgo antes de que se ponga de pie. La intolerancia ortostática postoperatoria, definida por mareo, náusea, visión borrosa, sensación de calor o presíncope, se reporta en 40 a 60 % de los pacientes tras cirugía mayor, y es una causa frecuente —y frecuentemente no documentada— de movilización fallida.
Dolor y estado de alerta
Un paciente con dolor no controlado no se levanta, y forzarlo genera rechazo a los intentos siguientes. La verificación del dolor en reposo y al movimiento, con la escala que use su servicio, debe preceder a la movilización, no seguirla. Lo mismo aplica a la sedación residual: el paciente debe estar alerta, orientado y capaz de cooperar.
Dispositivos que estorban
La presencia de sondas y drenajes se asocia de forma independiente con retraso en la movilización. Antes de levantar al paciente conviene preguntarse si cada dispositivo sigue siendo necesario: la guía ERAS 2025 recomienda retirar la sonda vesical dentro de las 24 horas en colectomías mínimamente invasivas no complicadas y no mantener sonda nasogástrica profiláctica después de la cirugía. Los drenajes abdominales de rutina tampoco se recomiendan tras resección colónica o rectal. Cada dispositivo retirado a tiempo es una barrera menos —física y psicológica— para que el paciente se ponga de pie.
Cuándo suspender la movilización
Tan importante como el criterio de inicio es el de suspensión, porque su ausencia produce dos errores opuestos: forzar a un paciente que no debía levantarse, o suspender de forma preventiva a todos ante cualquier molestia. La literatura sobre movilización precoz coincide en detener la actividad ante:
- Mareo, presíncope o sensación de desvanecimiento
- Náusea persistente o vómito
- Palpitaciones, taquicardia o arritmia de nueva aparición
- Desaturación o disnea de nueva aparición
- Hipotensión sintomática
- Dolor no tolerable pese a la analgesia pautada
- Fatiga que impide la marcha segura
La conducta correcta ante estos signos no es cancelar la movilización del día, sino regresar al nivel anterior de la escala, dejar constancia y reintentar más tarde. La intolerancia ortostática mejora con intentos repetidos y progresivos; suspender por completo perpetúa el problema que se quería evitar.
Qué registrar: el mínimo auditable
Este es el punto donde la mayoría de los servicios pierde la posibilidad de demostrar adherencia. Un registro útil de movilización temprana postoperatoria contiene, por turno:
| Dato | Por qué importa |
| Hora del primer intento y de cada sesión | Permite verificar la meta del día de la cirugía |
| Nivel de movilidad alcanzado (según escala) | Distingue actividad en cama de deambulación real |
| Tiempo fuera de cama acumulado en el día | Es el dato contra la meta de 3 horas diarias |
| Distancia recorrida, si aplica | Documenta progresión objetiva |
| Asistencia requerida (independiente, 1 persona, 2 personas, dispositivo) | Orienta la planificación del egreso |
| Tolerancia y motivo de suspensión, si la hubo | Convierte una falla en información clínica |
| Educación brindada al paciente y familia | Elemento ERAS auditable por sí mismo |
Idea clave: si no se registra el nivel de movilidad, la hora, la tolerancia y el tiempo fuera de cama, la movilización ocurrió clínicamente, pero desaparece para la auditoría.
Para estandarizar el nivel alcanzado existen instrumentos validados y de aplicación rápida por enfermería. La escala Johns Hopkins Highest Level of Mobility (JH-HLM) es una escala ordinal de ocho niveles, desde permanecer acostado hasta caminar más de 250 pies, diseñada específicamente para registrar lo que el paciente hizo, no lo que podría hacer, y se recomienda documentarla al menos dos veces al día. Se complementa con el AM-PAC “6 clics”, que mide capacidad funcional. Ambas han mostrado buena confiabilidad interobservador entre enfermería y fisioterapia, lo que las hace utilizables aun cuando el registro sea en papel.
Barreras reales y cómo se resuelven
Las barreras documentadas coinciden con las que se ven en los hospitales de la región: dolor mal controlado, sedación residual, temor del paciente a que se desprenda un drenaje, miedo a caerse en adultos mayores, ausencia de instrucciones explícitas de movilización en la indicación médica y limitaciones de personal. Tres intervenciones concentran el mayor rendimiento:
- Meta escrita y visible. Una meta diaria de movilidad definida por turno, registrada en la hoja de enfermería, cambia el comportamiento más que cualquier recordatorio verbal.
- Educación preoperatoria. El paciente que supo desde la consulta que se sentará el mismo día coopera; el que se entera en el postoperatorio, negocia.
- Comunicación interdisciplinaria. La presencia de fisioterapia y la coordinación con cirugía y anestesia aumentan de forma consistente el nivel de movilidad alcanzado. La movilización no es responsabilidad exclusiva de enfermería, aunque sea enfermería quien la ejecute y la documente.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas horas al día debe estar fuera de cama un paciente postoperado según ERAS?
La guía ERAS Society 2025 recomienda iniciar la movilización idealmente el mismo día de la cirugía y mantener al menos 3 horas fuera de cama al día desde el primer día postoperatorio hasta el egreso. La meta anterior de 6 horas se redujo por evidencia insuficiente sobre la duración óptima.
¿Cuándo se debe levantar al paciente después de una cirugía abdominal?
El mismo día de la cirugía, una vez recuperado el estado de alerta y confirmada la estabilidad hemodinámica. La meta de esa primera tarde suele ser sedestación al borde de la cama y transferencia a silla; la deambulación se progresa a partir del primer día postoperatorio.
¿Qué signos indican que debo suspender la movilización?
Mareo o presíncope, náusea persistente o vómito, palpitaciones o arritmia de nueva aparición, desaturación o disnea, hipotensión sintomática, y dolor o fatiga que impidan una marcha segura. Ante estos signos se regresa al nivel previo de actividad, se documenta y se reintenta más tarde.
¿Cómo se registra la movilización temprana en la hoja de enfermería?
Consignando por turno la hora, el nivel de movilidad alcanzado según una escala definida, el tiempo acumulado fuera de cama, la asistencia requerida, la tolerancia y el motivo de suspensión si la hubo. Escalas como la JH-HLM permiten estandarizar el nivel alcanzado entre turnos y entre disciplinas.
¿Qué es la intolerancia ortostática postoperatoria y cómo se detecta?
Es la aparición de mareo, náusea, visión borrosa, sensación de calor o presíncope al incorporarse después de la cirugía, reportada en 40 a 60 % de pacientes tras cirugía mayor. Se detecta midiendo signos vitales ortostáticos —presión arterial y frecuencia cardiaca en decúbito, sedestación y bipedestación— antes de la primera deambulación.
Del conocimiento a la práctica
Definir cuándo levantar, cómo evaluar y qué registrar convierte la movilización temprana en una práctica segura, medible y defendible ante una auditoría. Si su unidad aún no tiene esos tres criterios por escrito, empiece por ahí: no requiere tecnología nueva, pero sí una decisión compartida entre cirugía, anestesia, enfermería y fisioterapia.
En el podcast “Del Saber al Hacer” profundizamos en cómo enfermería sostiene la adherencia al protocolo ERAS cuando los recursos son limitados. Escuche el episodio y, si su equipo desea implementar una hoja de registro de movilización adaptada a su institución, contacte al equipo de Educación Continua de Servicios Quirúrgicos.
Sobre la Autora

Patricia Calán Flores
Gerente de Educación Continua en Servicios Quirúrgicos (SQ)
- Especialista en Educación: integrando la pedagogía moderna en la formación de profesionales de la salud.
- Cuenta con más de 25 años de experiencia profesional en el sector salud, liderando procesos de capacitación clínica avanzada


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