Hipertensión resistente ¿hasta cuándo seguir escalando fármacos?
En la consulta y en los comités clínicos, la escena se repite con frecuencia: paciente con hipertensión resistente, múltiples combinaciones farmacológicas, buena adherencia documentada y cifras que siguen sin responder como deberían. El siguiente paso suele ser predecible: un ajuste más, una molécula adicional, un nuevo intento.

Funciona para algunos.
Para otros, no cambia el escenario.
Y es ahí donde surge una pregunta que rara vez se verbaliza con claridad: ¿estamos tratando la hipertensión… o estamos administrando tratamientos a falta de una decisión distinta?
Durante años, el abordaje de la hipertensión resistente se ha construido casi exclusivamente desde la farmacología. Ese enfoque sigue siendo esencial, pero no siempre suficiente. En determinados pacientes, el problema no está en la dosis ni en la combinación, sino en un mecanismo fisiopatológico que permanece activo pese al tratamiento: la hiperactividad del sistema nervioso simpático renal.
Ignorar ese componente no es una omisión menor. Es asumir que todos los pacientes responden al mismo camino terapéutico, incluso cuando la evidencia clínica muestra lo contrario.
La denervación renal surge precisamente desde esa comprensión. No como un reemplazo del tratamiento médico, sino como una intervención dirigida a uno de los motores que sostienen la elevación persistente de la presión arterial. Tecnologías como Medtronic Symplicity™ Spyral reflejan esta evolución: una ablación por radiofrecuencia diseñada para actuar de forma circunferencial sobre las fibras simpáticas renales, con resultados sostenidos en la reducción de la presión arterial en distintos perfiles de pacientes.

Lo relevante no es solo la reducción en milímetros de mercurio. Es el cambio de lógica clínica. Pasar de insistir indefinidamente en el ajuste farmacológico a plantear si ese paciente ya superó el punto donde “más de lo mismo” aporta valor.
La evidencia disponible muestra que la denervación renal puede ofrecer beneficios consistentes, con un perfil de seguridad sólido y resultados mantenidos en el tiempo. Sin embargo, en la práctica, sigue apareciendo tarde en la conversación terapéutica. No por falta de datos, sino por la dificultad de replantear paradigmas arraigados.
Tal vez el verdadero debate en hipertensión resistente ya no sea si la denervación renal funciona.
Tal vez la pregunta correcta sea en qué momento seguir escalando tratamiento deja de ser la mejor decisión para el paciente.

Tal vez el verdadero debate en hipertensión resistente ya no sea si la denervación renal funciona.
Tal vez la pregunta correcta sea en qué momento seguir escalando tratamiento deja de ser la mejor decisión para el paciente.
Porque en medicina, prolongar una estrategia que no cambia el resultado no siempre es cautela. A veces, es simplemente postergar una alternativa que merece estar sobre la mesa mucho antes.


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