El problema no es la prótesis. Es la rodilla que termina volviendo.
En artroplastia de rodilla hay una realidad que casi nadie dice sin rodeos: el margen de tolerancia desapareció. No porque la técnica haya empeorado, sino porque hoy una rodilla “aceptable” ya no es suficiente. El cirujano ya no evalúa solo si la cirugía salió bien; evalúa algo más incómodo: si ese resultado va a sostenerse en el tiempo o si será una de esas rodillas que, tarde o temprano, regresa. Ese es el problema urgente que rara vez se verbaliza.

Cuando el implante está bien… pero la rodilla no convence
Muchos procedimientos siguen funcionando; el implante es confiable y la técnica es correcta. Y aun así aparece la duda: “¿Esta es una rodilla funcional o una rodilla candidata a volver por molestias?” Porque hoy no se revisa solo por aflojamiento; se revisa por rigidez, por inestabilidad subjetiva, por una sensación que el paciente no sabe explicar… pero siente todos los días. Ahí es donde sistemas como Persona® empiezan a tener sentido clínico: no como un implante “mejor”, sino como una forma de reducir la variabilidad anatómica que cada rodilla trae de origen. No se trata de colocar una prótesis; se trata de entender qué rodilla tengo enfrente.
El miedo real no es técnico
El cirujano no pierde el sueño por el corte óseo, ni por el instrumental, ni por la radiografía postoperatoria. Lo que realmente pesa es el balance fino.
- “¿Ese ligamento quedó estable o apenas rígido?”
- “¿Esta es una rodilla estable o una que va a dar desconfianza?”
- “¿Estoy viendo una buena alineación… o solo una alineación correcta en papel?”
Porque ahí no hay margen para el “más o menos”.
Alineación: cuando el eje no cuenta toda la historia
Durante años se persiguió un eje ideal. Hoy el problema es otro: cómo se comporta esa rodilla en movimiento.

El enfoque de alineación cinemática, abordado con FuZion™, no plantea un cambio radical de técnica, sino un ajuste de mirada clínica: respetar la alineación funcional del paciente en lugar de forzarla a un estándar rígido.
Cuando la alineación es coherente con la biomecánica del paciente, el resultado suele sentirse más natural. Y eso, hoy, marca la diferencia.
El problema que casi nadie dice en voz alta
“No quiero que esta sea la rodilla que me lleve a una revisión.” No por mala cirugía, sino por algo que no se anticipó. La artroplastia de rodilla no suele fallar de forma evidente; falla en detalles. Y esos detalles son los que hoy quitan el sueño.
El cambio real no es de producto, es de criterio
Quienes hacen artroplastia de rodilla no están buscando más opciones; están buscando menos incertidumbre. Enfoques que ayuden a anticipar qué rodillas no perdonan, reducir variaciones innecesarias y sostener resultados en el tiempo. Porque hoy, más que nunca,la artroplastia de rodilla no perdona el “más o menos”. Ese es el verdadero estándar que está cambiando.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!